BIENVENIDOS A LA PELENDONIA

La Cultura Castreña Soriana se encuentra al poniente de las montañas que los geógrafos de la Antigüedad denominaron como Idubeda, y nosotros Sistema Ibérico.
La construcción de estos castros se remonta a nuestra Prehistoria reciente, lo que se ha venido llamando como Primera Edad del Hierro, (siglos VI-IV a.C), periodo poco conocido pero notablemente revelador, ya que es en estos momentos cuando se configuran las primeras formas de ocupación estable y organizada de la región soriana.
Los emplazamientos son estratégicos, presentándose en lugares de fácil defensa debido a sus óptimas condiciones naturales, espolones, espigones fluviales, escarpes, colinas o laderas, con una altitud media de 1200 m. sobre el nivel del mar.
Las dimensiones de los castros son reducidas, siendo su superficie total inferior a una hectárea, erigiendo construcciones defensivas en las zonas que no están protegidas por las condiciones naturales.
Así pues, la mayoría de los poblados se fortifican con una única línea muralla de piedras de careo natural, mampostería asentada, en la mayoría de los casos, en seco, protegiendo el flanco más accesible, aprovechando para su trazado las afloraciones rocosas. Estas murallas estarían formadas por dos paramentos paralelos cuyo espacio interior se rellena con piedra y tierra, pudiendo ser ataludadas, ofreciendo sección trapezoidal, o presentar paramentos verticales, con unos grosores que oscilan entre 2,5 y 6,5 m., llegando a alcanzar alturas en torno a los 2,5-3 m., e incluso 4 - 4,5 metros.
Las puertas son difíciles de documentar, siendo simples interrupciones en el trazado de la muralla o en uno de los extremos junto a un cortado.

La existencia de torreones se documenta por el aumento en los derrumbes en determinadas zonas del trazado de la muralla, destacando el caso de Valdeavellano de Tera con cinco torres de planta circular adosadas a la muralla.
Un elemento característico de los castros son las Piedras hincadas o chevaux-de-frise, sistema defensivo que consiste en colocar series de piedras aguzadas y de aristas cortantes, hincadas en el suelo, sobresaliendo entre 0,30 y 0,60m., en la zona más vulnerable del castro, por lo que no siempre acompañan a la muralla en su recorrido.
La presencia de fosos está atestiguada en algunos poblados a partir de la observación de una ligera depresión, que bien pudiera ser fruto de la extracción de material en estas zonas con vistas a la realización de diversas construcciones. En cuanto al urbanismo, cabe decir que es el aspecto menos conocido ya que se detecta con dificultad, lo que llevó a que muchos supusieran que la arquitectura doméstica estuviera constituida por simples cabañas de arquitectura efímera, considerando que las construcciones de mampostería habrían comenzado a emplearse en un momento avanzado. Excavaciones más recientes, han dado a conocer diferentes plantas de habitación, de formas rectangulares y circulares.